Entre el lujo de los 8 millones y la sangre en las aulas, así el blindaje de Alberto Hernández Olivares en Ixtacuixtla

Con la ejecución de un intendente da la bienvenida a la gobernadora; el regordete alcalde prefirió ocultarse para degustar de decenas de bocadillos a puerta cerrada que brindar el pésame a las familias

Ismael Morales
Mientras el presidente municipal de #Ixtacuixtla, Alberto Hernández Olivares, se dio una encerrona para realizar el corte de listón de su flamante y millonaria presidencia municipal, la cruda realidad de la violencia le estalló de frente, pues mientras los policías municipales fueron acuartelados para un indignante dispositivo de seguridad exclusivo para proteger su propia integridad, alcalde prefirió el confort de su nuevo despacho y la planeación de sus parrandas antes que dar la cara por la tragedia que conmocionó a la comunidad de Alpotzonga.
Y es que bajo el cobijo del programa estatal y municipal “Peso a peso”, El presidente municipal decidió invertir ocho millones de pesos en una obra diseñada supuestamente para "fortalecer la administración", pero en los hechos, para los habitantes de Ixtacuixtla, este gasto representa un monumento al despilfarro y a la desconexión social, pues se trató únicamente de consentir al que cobra como alcalde con un nuevo palacio de ocho millones.
La cruda realidad del actuar de Alberto Hernández Olivares la alcanzó este mismo día pues mientras el ayuntamiento tira el dinero en fachadas e interiores, las calles carecen de lo más elemental como son patrullajes y paz social, pues en lugar de acudir a las zonas de conflicto, el alcalde prioriza acomodar su nuevo y lujoso sillón institucional, manteniendo una agenda más enfocada en la simulación que en la seguridad de sus gobernados.
El cinismo gubernamental alcanzó su punto máximo este jueves, ya que mientras el municipio se alineaba para recibir con bombo y platillo a la gobernadora del estado para inaugurar el nuevo edificio, el crimen organizado se encargó de dar la verdadera bienvenida en la comunidad de Alpotzonga.
Un hombre que se desempeñaba como intendente de la telesecundaria “Vicente Guerrero” fue víctima de un ataque directo en la vía pública. En un intento desesperado por salvar su vida, la víctima ingresó corriendo al plantel educativo, donde finalmente se desplomó y falleció en la cancha de básquetbol.
Mientras los estudiantes vivían momentos de terror y los peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) realizaban el levantamiento del cuerpo, la ausencia del alcalde fue absoluta. No hubo empatía ni presencia en la zona de los hechos, pues para Hernández Olivares, la prioridad era afinar los últimos detalles de su fiesta de apertura.
La indignación de la ciudadanía es total ante la evidente contradicción entre la burbuja de seguridad que custodia al alcalde y el total desamparo en el que operan las instituciones educativas y las comunidades del municipio.
El municipio de Ixtacuixtla arrastra una fuerte ola de inseguridad prácticamente desde el inicio de la actual administración, por lo que la nueva presidencia municipal de Ixtacuixtla no nace como un símbolo de progreso, sino como el reflejo de una gestión que le da la espalda a su gente. Presumir una sede de ocho millones de pesos mientras el municipio se desangra y las autoridades se esconden tras muros blindados y privilegios no es gobernar; es, lisa y llanamente, abandonar a la ciudadanía.

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