Organizaciones civiles advierten que municipios de la región sur de Tlaxcala continúan siendo escenario de actividades vinculadas a la explotación sexual y la trata de personas. Aunque algunas mujeres ejercen el trabajo sexual por necesidad económica, defensores de derechos humanos denuncian la operación de redes criminales que extienden su influencia hasta otras entidades del país e incluso hacia Estados Unidos.
La problemática de la trata de personas con fines de explotación sexual continúa siendo una de las principales preocupaciones en la región sur del estado de Tlaxcala, donde activistas y organizaciones de la sociedad civil han señalado la permanencia de estructuras delictivas que operan en diversos municipios y que, presuntamente, mantienen vínculos con redes nacionales e internacionales.
De acuerdo con denuncias de colectivos especializados en la defensa de los derechos humanos, en la zona comprendida por Santa Ana Chiautempan —municipio encabezado por la alcaldesa Blanca Angulo Meneses— y las demarcaciones de La Magdalena Tlaltelulco, Acuamanala, Teolocholco, Papalotla y Mazatecochco, se observa la presencia constante de mujeres que ejercen la prostitución en espacios públicos y privados.
Si bien algunas de ellas han manifestado realizar esta actividad de manera independiente debido a la falta de oportunidades laborales y la necesidad de generar ingresos para el sustento de sus familias, organizaciones civiles advierten que detrás de esta realidad persisten grupos criminales dedicados a la captación, traslado, coacción y explotación sexual de mujeres y niñas.
Según los señalamientos, estas redes operan mediante mecanismos de violencia física, psicológica y económica, aprovechándose de condiciones de vulnerabilidad para reclutar víctimas que posteriormente son trasladadas a distintos puntos del país e incluso a ciudades de Estados Unidos, donde continúan siendo explotadas.
Históricamente, el municipio de Tenancingo ha sido identificado a nivel nacional e internacional como uno de los principales focos de origen de tratantes de personas. Diversas investigaciones periodísticas, académicas y judiciales han documentado durante décadas la existencia de grupos dedicados al proxenetismo en esta región.
No obstante, especialistas sostienen que el fenómeno ha experimentado una expansión territorial en los últimos años, extendiéndose hacia municipios ubicados a lo largo de la Vía Corta Santa Ana-Puebla, particularmente en zonas de Chiautempan, Papalotla y Mazatecochco, donde se ha consolidado lo que diversas organizaciones denominan el corredor de la trata de personas Puebla-Tlaxcala.
Ante este panorama, colectivos ciudadanos han reiterado el llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para fortalecer las acciones de prevención, investigación y persecución de este delito, así como para garantizar atención integral a las víctimas y generar alternativas de desarrollo económico que reduzcan las condiciones de vulnerabilidad que facilitan la captación de mujeres y adolescentes.
La trata de personas es considerada una de las violaciones más graves a los derechos humanos y una de las actividades ilícitas más lucrativas a nivel mundial, por lo que organizaciones defensoras insisten en la necesidad de mantener una vigilancia permanente y una coordinación efectiva entre instituciones para combatir este fenómeno que continúa afectando a diversas comunidades de la entida


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